BLOG

Mentiras: qué son y por qué lo hacemos

Es probable que, en alguna ocasión, te hayas encontrado ante una situación que produce cierta incomodidad. Una de esas veces en las que no te apetece participar del plan que te proponen y no sabes cómo decirlo. Una de esas en las que no quieres responder a esa pregunta y no encuentras la manera de hacerlo sin ofender. Incluso una de esas en las que quieres conseguir algo, pero las razones y argumentos con los que cuentas son insuficientes. En estos escenarios, es habitual que hayas recurrido a las mentiras, nuestras aparentemente grandes aliadas que nos proporcionan una sensación de alivio por poder salir airosas de la situación. 

Las mentiras se han considerado algo problemático, incluso una característica que está asociada y define a una mala persona y, aunque en términos generales las usamos con más frecuencia de la que nos gustaría reconocer, porque seamos sinceras, también hemos llegado a diferenciar entre mentiras con mayúsculas y mentirijillas, rara vez nos paramos a pensar qué son.

Mentir es una conducta observable y verbal, un acto voluntario que realizamos de manera consciente y que sigue las mismas leyes de aprendizaje que cualquier otro comportamiento que tengamos. Cuando mentimos, empleamos un proceso de toma de decisiones sobre aquello que vamos a decir y, al tiempo que inhibimos la respuesta verdadera, emitimos una frase que no concuerda con la información que tenemos, con lo que sabemos o con los hechos objetivos, produciendo información falsa o que es cierta solo en parte, con la única meta de lograr el objetivo que perseguimos, influir en las creencias y comportamientos de los demás, de manera que obtenga el mayor beneficio al mínimo coste. 

Aunque el valor moral de una mentira siempre es un debate atractivo, lo verdaderamente interesante sobre ella es la función que cumple esta conducta en cada persona concreta que la emite y es que, en mayor o menor medida, todos mentimos en algún momento, aunque no todas esas mentiras cumplen la misma función. 

Como toda conducta humana, mentir no es un comportamiento espontáneo y aleatorio, no te has levantado un día y de forma súbita la conducta de mentir ha emergido de tu interior, sino que, aunque te parezca increíble, es algo que has aprendido.

Esta conducta verbal está discriminada por un estímulo o situación que genera una emoción, como la vergüenza, la culpa, la ansiedad o el miedo, lo que nos lleva a calibrar las posibles consecuencias de la misma, haciendo que la mentira sea una opción válida para responder a ese escenario. De esta manera, actuamos guiados por aquella que nos permita conseguir un beneficio o recompensa, como obtener aprobación, aceptación social o alguna ventaja personal, en cuyo caso la mentira estaría reforzada positivamente (ya que consigo algo agradable), o evitar una consecuencia aversiva, como un castigo, reproches, rechazo social, desaprobación o conflictos interpersonales, estando en este caso reforzada negativamente (ya que me retira algo desagradable). A corto plazo, la mentira permite acceder a algo deseable de manera inmediata o aliviar el malestar de un resultado desagradable. Sin embargo, a medio y largo plazo, como esta conducta está muy reforzada, se mantendrá en el tiempo, volviendo a recurrir a ella ante otras situaciones, ya que cuanto más se refuerza un comportamiento, mayor es la probabilidad de que este aumente. 

Como es de esperar, si al decir una mentira el resultado no es el esperado y nos pillan, o si esta es castigada, la mentira no nos permite conseguir lo que pretendíamos. Al ir seguida de una consecuencia aversiva, su frecuencia se irá reduciendo progresivamente, puesto que el malestar estará presente y, a veces, la preocupación por lo ocurrido o por las consecuencias de mis actos también aparecerán.

Además, mentir se hará más probable si se dan una serie de condiciones personales y del propio contexto que cada uno de nosotros tenemos, las cuales llamamos variables disposicionales, que facilitan la aparición de esta conducta (como podrían ser las reglas verbales de no hacer daño a otros, la necesidad de aprobación social, la historia de aprendizaje previo en el que he mentido y el resultado ha sido el que esperaba, las habilidades de afrontamiento y solución de problemas que tenga, o mi edad si pretendo acceder a un recito limitado para adultos y tengo 17 años).

Veamos esto con algunos ejemplos:

Gonzalo tiene 52 años, actualmente presenta dificultades económicas ya que lleva 1 año desempleado y hay muy pocas ofertas de empleo en su sector. Además, tiene dos hijos que estudian en la universidad y conviven con él en casa. Hoy va a una entrevista de trabajo y, en la descripción del puesto, requieren que domine varios programas informáticos que Gonzalo no ha usado nunca. Al entrar en el despacho, la persona que le entrevista le pregunta si ha trabajado previamente con los programas informáticos y cuál es su nivel, a lo que Gonzalo responde mintiendo que ha usado previamente tres de los cuatro programas y, aunque los usa con soltura, no a un nivel avanzado, ya que hace mucho tiempo que no los utiliza a diario

En este caso, la mentira de Gonzalo permitirá el acceso a reforzadores que actualmente no están presentes en su contexto, ya que será más probable que le contraten si sabe usar los programas informáticos, y además evita la consecuencia aversiva de que le digan que no continúa con el proceso de selección. Que empleara la conducta de mentir se ha visto facilitada por la presencia de variables disposicionales como la escasa oferta laboral, las dificultades económicas, el tener dos hijos a su cargo, e incluso su edad.

Veamos otro ejemplo. Lucía había quedado hoy para desayunar con una amiga pero no se ha despertado, lleva varios días durmiendo mal y muy nerviosa, por lo que se acuesta muy tarde y luego no es capaz de madrugar. No es la primera vez que le pasa esto, así que cuando su amiga la ha llamado para preguntarle dónde estaba, le daba tanta vergüenza decirle que se había quedado dormida que decide mentirle, contándole que se encuentra muy mal y tiene fiebre

La mentira de Lucía le permite evitar un conflicto con su amiga, que esta se enfade con ella y evitando la posible reprimenda. Esta mentira ha sido más probable debido a la historia de aprendizaje previa en la que no acudió a planes, mintió para justificarlo y el resultado permitió que lograra que sus amistades no se molestaran, las dificultades de sueño y la alteración del estado de ánimo. 

Cuando adquirimos la conducta de mentir, esta se incorpora a nuestro saco de comportamientos, es decir, a nuestro repertorio conductual. Pero ¡calma! Esto no significa que vayas a mentir de manera automática a todo lo que se te presente. 

A pesar de ello, sí es posible que, si has aprendido a mentir en una situación o contexto específico, o ante una persona en concreto, este comportamiento se extienda a otros contextos o personas que sean similares porque compartan algunas características, a pesar de no ser idénticos. Este proceso se llama generalización, permitiendo responder con la misma conducta ante estímulos que son similares al que originariamente reforzó mi comportamiento de mentir. Por ejemplo, si mientes en casa para evitar un castigo o consecuencia desagradable, podría trasladarse este comportamiento a otro contexto seguro y conocido como el trabajo, para obtener un resultado similar. O si mientes a tu madre, que también lo hagas ante otras figuras de autoridad que puedan regañarte como tu padre o tu profesor

Por el contrario, también puede ocurrir que aprendamos a diferenciar ante qué situaciones, contextos o personas mentimos, distinguiendo entre aquellos que harán más probable que mi mentira se refuerce (por ejemplo, un padre permisivo) y ante cuáles, si miento, recibiré un castigo, rechazo o desaprobación (por ejemplo, un jefe exigente). Este proceso se llama discriminación y permite que ajustemos nuestra conducta de mentir a cada circunstancia, restringiendo nuestras mentiras a aquellos momentos o personas en los que el resultado será beneficioso para nosotros o en los que sabemos que no habrá una sanción. 

Si al leer esto te has dado cuenta de que la mentira se ha convertido en un patrón de comportamiento habitual en tu vida y quieres aprender maneras alternativas de gestionar esas situaciones, no dudes en ponerte en contacto con profesionales.

Compartir en redes:

Facebook
Twitter
LinkedIn

Artículos relacionados

Escrito por:

El síndrome de burnout, ha ganado notoriedad en los últimos años, especialmente tras la pandemia. Se trata de una respuesta prolongada al estrés laboral crónico, caracterizada por agotamiento emocional, despersonalización y una baja realización personal. Aunque puede afectar a cualquier...

Escrito por:

Las inteligencias artificiales (IA) suponen una nueva revolución tecnológica que, por cierto: ¿Cuántas llevamos en los últimos años? En cualquier caso, como cualquier tecnología nueva genera opiniones, debate, dudas y recelos. El objetivo de este breve texto es abordar algunos...
 Habilidades sociales y asertividad en pareja ¿por qué son importantes? A lo largo de nuestra vida establecemos diferentes tipos de relaciones con personas de nuestro entorno (familia, amigos, parejas…) y en algunas ocasiones nos encontramos con situaciones en las que...

Escrito por:

ÍTACO
¿Alguna vez te han dicho esta frase? ¿Alguna vez has sido quien la decía? Tan valioso es saber lo que uno/a quiere como saber expresarlo cuando esto implica a otra persona. Porque las personas tenemos diferentes necesidades, deseos, formas de...

Escrito por:

ÍTACO
Imágenes de violencia y sufrimiento, noticias sobre violaciones, guerras que no terminan, crisis de alquileres, enfermedades… Son demasiadas las noticias, demasiado veloces y difíciles de procesar. Hace 50 años las noticias se leían por plataformas analógicas. Ibas a un kiosco...

Escrito por:

ÍTACO
Los comúnmente llamados casi-algo (quizá también hayas escuchado el término situationship, en inglés) son relaciones casuales mantenidas en el tiempo, donde los límites son bastante difusos y se caracterizan por la ambigüedad y la falta de etiquetas y compromiso. Se...
El doomscrolling es la práctica de consumir de manera compulsiva y reiterativa contenido negativo o alarmante a través de nuestros dispositivos móviles en redes sociales. En inglés, el término doom significa condena, muerte y fatalidad; y el término scrolling se...

Escrito por:

ÍTACO
Son muchas las situaciones en las que una persona se siente incómoda a la hora de negarse a hacer una cosa. Acaba cediendo, pero realmente no está cómoda y la satisfacción que pensaba que iba a conseguir al ceder, no...
Ya es diciembre y la Navidad está a la vuelta de la esquina. Con ella llegan las luces, los regalos, reuniones, comidas… Y aunque en las películas navideñas todo parece idílico, puede que sintamos emociones agridulces hacia estas fechas. Esto...

Escrito por:

Si estás leyendo esto es porque tienes algún interés por jugar videojuegos. ¿De dónde puede venir este interés? Es posible que tu terapeuta te lo haya recomendado como una actividad que te puede entretener, mantener activo/a o, simplemente, para desarrollar...

Escrito por:

“A ver cómo quemo todo esto después” “Cómo me estoy poniendo, tengo que ir al gimnasio” “Después de tantos polvorones toca operación bikini” “¿Vas a comerte todo eso? ya verás cómo te vas a poner…” ¿QUIÉN NO HA ESCUCHADO O...

Escrito por:

¿Qué papel tienen las/os psicólogos con respecto al entorno en el que se encuentra un paciente? Antes de contestar a estas preguntas, tenemos que contestar ¿qué es un problema psicológico? Es muy común escuchar frases como “Carlos tiene un problema psicológico” “Carmen está...

Contáctanos

Nuestros psicólogos en Madrid te ayudarán

Nos puedes contactar en 915 760 087 o 640 949 625. Si prefieres, puedes enviarnos tu número y nosotros te llamamos.

Presencial

Online

Idiomas

Responsable: INSTITUTO TERAPÉUTICO DE ANÁLISIS DE CONDUCTA (ÍTACO PSICÓLOGOS) Finalidad: Atender tus consultas y envío de información. Legitimación: Consentimiento del interesado. Destinatarios: No se cederán datos a terceros. Derechos: Puedes ejercer los derechos de acceso, rectificación, supresión detallados en nuestra política de privacidad.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.