Si escribimos “superar una” en el buscador de Google el primer resultado que va a sugerir va a ser “superar una ruptura”. Muchas personas intentan responder a esa pregunta a través de vídeos, artículos o post. Para superar una ruptura no hace falta únicamente herramientas, si no también identificar qué tipo de vida quieres vivir tras esa pérdida.
¿Qué ocurre cuando se produce una ruptura?
En una palabra, cambios, y pueden ser múltiples:
- La aparición de una gran cantidad de emociones y sensaciones desagradables. Cada persona los va a vivir de una manera única, y pueden ser distintos a los experimentados en relaciones pasadas. Dolor, tristeza, enfado, abatimiento, ansiedad, agobio…
- Aparición de incertidumbre. Como se han comentado en otros artículos la incertidumbre es una sensación/situación con la que nos cuesta relacionarnos. En este caso la incertidumbre puede estar relacionada con múltiples factores, por ejemplo, si identificamos y entendemos las causas del final de la relación, o si no se compartían proyectos vitales a largo plazo con la pareja como pueden ser los hijos.
- Desaparición de fuentes de apoyo emocional o actividades agradables. Si la relación funciona bien la presencia de la pareja puede ayudar a que las cosas pesen menos, ya sea por la propia compañía, porque nos facilita distraernos o procesar lo que sentimos. A veces puede ser algo tan básico como tener un día algo complicado y pensar “veré a X y estaré mejor”.
- Cambios en planes futuros. Es común que cuando estemos en pareja pensemos a futuro, aunque ese futuro esté cercano en el tiempo y no haya “grandes planes”. Se puede pensar en tener casa e hijos, pero también se puede anticipar qué viajes se van a hacer, que actividades se van a compartir, qué proyectos vitales se quieren realizar etc.
Existen más cambios, por supuesto, pero una de las ideas más importantes a destacar es que todo lo relacionado con el ámbito de pareja pasa a generarnos cosas desagradables, haciendo necesario un proceso de adaptación.

¿Cómo podríamos definir superar una ruptura?
Identificar nuevos valores y actuar en base a ellos, sin que el dolor provocado por la ruptura nos controle. Fácil de decir pero más complicado de desarrollar. Hay que destacar unas ideas importantes sobre esta definición:
- Identificar y desarrollar qué queremos hacer. Es perfectamente posible que después de una ruptura no sepamos cómo desarrollar nuestra vida. Parte del proceso de superar esto supondrá encontrar esa respuesta. Quizá identifiques que quieres disfrutar más de la vida con tus amistades, quizá con la familia, quizá quieras desarrollar una nueva pasión, existen infinitas posibilidades.
- Superar algo no es un punto, si no un proceso. Solemos pensar que este tipo de situaciones tienen un punto y final “ya he hecho lo que tenía que hacer, ya no me afectará”. Ni mucho más lejos, cuando hablamos de superar hablamos de cambiar qué controla lo que hacemos, si es el dolor o es lo que queremos hacer, y eso es algo que está muy presente en el día a día, más al principio lógicamente. No hablamos de una acción grande, si no de un millón de pequeños gestos, algunos más grandes, que nos permiten continuar con nuestra vida.
- Que la ruptura no controle nuestro comportamiento no significa que no nos afecte. Esta puede ser la parte más compleja de entender. Podemos acordarnos de algo o de alguien y seguir con nuestra vida, ahí es donde está la dificultad. Un día puede que nos acordemos más de esa persona y, en lugar de quedarnos en casa como nos puede apetecer inicialmente, quedar con amistades porque sabemos que nos sentiremos mejor a la larga.

¿Qué ideas poco ajustadas suelen ser más comunes?
Hay ideas que se suelen recomendar para superar rupturas, pero que lejos de ello favorecen que nos quedemos más atascados/as. Algunas de estas son:
- No te debe afectar o te está afectando demasiado. Esta idea no es de las más extendidas pero tampoco es rara. Un ejemplo, hay ocasiones en la que nos van a decir “no se merece que sientes eso por él/ella” y si bien pueden decirlo con la mejor intención, puede hacernos sentir culpa por sentirnos mal. Por supuesto que te va a afectar, estabas compartiendo una parte muy importante de tu vida con esa persona, al margen de si relación fuera mejor o peor.
- Las famosas fases del duelo. Negación, ira, negociación, depresión y aceptación. No, no funciona así, cada persona tiene una respuesta distinta para cada relación. Hay personas que pasan de estar enfadas a aceptar la perdida, otras que de la negación pasan a la ira y otra vez a la negación. Cada persona su proceso. Intentar seguir un “protocolo de duelo” solo va a servir para que te frustres más contigo mismo/a.
- Acordarte de esa persona significa que no la has superado. La memoria no funciona así, la memoria es un proceso que funciona por procesos de aprendizaje asociativo, sobre los que no tenemos un control directo. Si aparece algún estímulo asociado a esa persona o a relaciones es muy probable que nos acordemos, y eso no es problemático, puede ser desagradable pero no problemático.
- Si te hizo mal, véngate. Se suele pensar que vengándonos se puede restaurar un equilibrio. Lo que en realidad hace es que seguimos funcionando en base a ese dolor. Nos acordamos de nuestra pareja, nos sentimos mal, pensamos en cómo vengarnos, lo ponemos en práctica y nos sentimos menos mal… momentáneamente. El ciclo se irá repitiendo y hará que el proceso dure mucho más.
Conclusiones
No existe una manera única de superar una relación. Encontrar nuestro propio camino y respuestas es un proceso que puede resultar confuso, especialmente al principio. Si crees que necesitas ayuda para guiarte por este proceso, no dudes en contactar con un/a profesional.


