¿Soy lo que veo en el espejo?

por Nov 8, 2022Blog0 Comentarios

Sometimes I feel like everybody is a sexy baby and I’m a monster on the hill… I’ll stare directly at the sun but never in the mirror” – Antihero, Taylor Swift

Publicaciones, stories, reels, tiktoks, el filtro de las pecas, el de afinar la nariz, el que nos pone morenas, la luz “goldenhour”, la regla de los triángulos, facetune, etc.  Nos encontramos en un momento histórico en el que tenemos infinitas opciones para mostrarnos al mundo y observarlo gracias a las redes sociales. Vivimos un contexto en el que podemos vernos desde cada ángulo y modificar en foto y en vídeo aquello que nos incomode, nos desagrade o nos genere curiosidad ver diferente. Mientras, estamos constantemente expuestas a nuestra corporalidad y a la de otras personas retocada, ajustada, colocada. No es de extrañar que con tanta exposición y contacto con nuestro cuerpo la imagen corporal sea uno de los aspectos psicológicos de mayor relevancia actualmente.

Podemos definir la imagen corporal como la representación que tenemos de nuestro cuerpo basada en qué nos decimos sobre nuestra corporalidad, cómo la describimos y cómo la valoramos

Respondiendo así al título: No, nuestra imagen corporal no es solo lo que vemos en el espejo. Esta incluye cómo nos sentimos ese día, en qué partes nos centramos al mirar, cómo valoramos lo que miramos y cómo actuamos en consecuencia a lo que pensamos al vernos. Es por ello por lo que puede que te hayas encontrado con tu mismo cuerpo, misma luz, mismo espejo y misma pose un día sintiéndote espectacular y otro día desagradada por lo que ves. 

“Es que mi cuerpo es el mismo pero no me siento igual”. Ya, normal, porque cómo valoramos nuestro cuerpo y cómo nos sentimos en él depende de una gran variedad de factores, tanto generales como concretos:

Factores generales:

Las personas no nacemos con el conocimiento sobre qué atributos son bonitos y cuáles no, un bebé no puede diferenciar dos narices por su fealdad o belleza, lo hará por su tamaño, forma, textura, etc. La capacidad de valorar cómo somos se genera gracias a aquello que hemos vivido y aprendido sobre qué características son deseables y cuáles no. Veamos algunos ejemplos de cómo aprendemos a valorar nuestro cuerpo:

  • Comentarios directos hacia nuestro cuerpo: Qué se señala, cuál es esa característica que siempre se resalta, de qué parte de mi cuerpo nunca se habla, cómo valoran los demás mis rasgos… Todos esos comentarios nos sirven de guía para fijarnos en unas partes u otras, asumir cuáles no son agraciadas, cuáles son “mis puntos fuertes”, qué zonas debo ocultar… Pongamos el caso de que siempre nos han halagado por nuestro pelo, es probable que pensemos que la forma, color o textura son algo agradable o bonito.

Si a su vez han comentado sobre nuestra nariz de forma despectiva, asociando una característica como su tamaño con fealdad o no atractivo, entenderemos que tener una nariz grande es algo malo y que nos hace feos o no atractivos.

  • Aprendizajes sobre el cuerpo de los demás: Podemos aprender a valorar las características físicas por observación, percibiendo cómo otras personas hablan de sus cuerpos o cómo se trata y habla de otras personas con X características.

Por ejemplo, podemos aprender que tener los muslos anchos es una característica no deseable si escuchamos a nuestra amiga expresar que se siente incómoda con los suyos, que son feos, que no son atractivos… También nos influyen los comentarios de unas personas hacia otras, como si estamos dando un paseo por la playa y un primo comenta “qué horrible esa celulitis de esa señora”.

Asimismo, podemos extraer estas valoraciones de los medios de comunicación y las redes sociales, tanto de cómo se habla de los cuerpos como de qué referentes existen con las diversas características. De este factor y los cánones sociales hablamos anteriormente en:  https://www.itacopsicologos.es/canones-de-belleza/

Por ejemplo, podemos aprender que los labios gruesos son una característica deseable si vemos personas referentes en redes modificando sus labios para que estos sean así y hablando de lo bonitos, atractivos y sexis que son ahora.

También asociamos algunas características corporales a éxito o al fracaso dependiendo de cómo se represente en los medios a personas con esas características. En concreto, puedo aprender que las personas con un cuerpo gordo son graciosas, pero no atractivas tras ver series o películas en las que, si hay un personaje gordo, cumpla ese rol sistemáticamente.

Factores concretos: Pese a que nuestra imagen corporal esté sujeta a todos esos aprendizajes sociales y cánones también puede verse afectada por aspectos del día a día. Cómo me encuentro de ánimo, qué actividades he hecho hoy, qué comentarios he recibido, en qué situación me encuentro con mis amigas o mi pareja…

¿Cuál es la importancia de la imagen corporal?

La manera en la que nos describimos y valoramos puede generar malestar o bienestar e impactar directamente en lo que hacemos y evitamos hacer. Cómo valoramos nuestra imagen puede modificar los planes que hemos hecho, la ropa que nos pongamos, cómo nos comportemos con otras personas, etc..

Puede que evitemos contextos si no nos sentimos cómodas con nuestra imagen: gimnasio, reuniones sociales con personas en las que tengamos interés afectivo-sexual, con familiares, con personas que llevamos mucho tiempo sin ver, entrevistas de trabajo, situaciones en las que se lleva poca ropa, etc.

La insatisfacción con la imagen corporal también puede llevarnos a realizar conductas de modificación: como hacer deportes dirigidos a X cambio y motivados por la estética, usar suplementos y fármacos que modifiquen el cuerpo, utilizar cosmética y maquillaje, someternos a cirugías…

En definitiva, cómo nos sintamos respecto a nuestra corporalidad tiene un gran impacto en nuestro día a día. Puede que la insatisfacción corporal nos lleve a tomar acciones en contra de lo que nos apetece y nos viene bien.

Desde esta entrada de blog resaltamos la importancia de conocer la gran variedad de factores que influyen en nuestra imagen corporal y, con ellos, la variabilidad que existe.

Confiar en el espejo es olvidar la importancia del aprendizaje, de nuestro contexto y, actuar en consecuencia a lo que vemos saltándonos estos factores puede no ser la mejor estrategia si nuestro objetivo es nuestro bienestar.

Si actualmente tu imagen corporal se está interponiendo en tu bienestar y salud puedes contar con las profesionales de ITACO, queremos ayudarte.

Escrito por Julia C. Abad