La Navidad es ese momento del año en el que la gran mentira de la Cultura de dieta se desmorona.

por Dic 20, 2022Blog0 Comentarios

Nos han hecho creer que comer es solamente eso, el acto de llevarnos comida a la boca, sin más, y que somos capaces de no hacerlo gracias a la dichosa “fuerza de voluntad”.

Pero no es verdad. Comer es mucho más que eso: es pensar qué queremos comer; comprar los ingredientes necesarios; pagarlos y meterlos en las bolsas; transportarlos hasta casa andando o con música en el coche; colocarlos en la nevera o despensa; cocinarlos con un delantal viejo, un trapo al hombro y una copa de vino; servir la comida en esos platos que compraste en un viaje porque te parecieron preciosos; llevarte la primera cucharada a la boca y distinguir los sabores, las texturas, hasta la temperatura; incluso compartir todo eso con otras personas.

Somos seres sociales y compartimos mucho alrededor de una mesa. Es algo cultural que no se limita a la Navidad, piensa en las torrijas de Semana Santa o en las tartas de los cumpleaños, celebramos todo en torno a la comida.

Comer implica tomar muchas decisiones y realizar muchas acciones que giran en torno a la comida. Si fuera tan fácil como llevar el tenedor a la boca, no generaría tanto sufrimiento para algunas personas.

La Navidad supone un horror absoluto cuando la gran protagonista de todo esto, la comida, se convierte en tu enemigo. Y es que, como ya os he explicado, todo gira en torno a ella.

Empezamos con los calendarios de adviento, seguimos con el turrón, el cordero asado, los polvorones, los pimientos rellenos, el roscón de Reyes, la sopa de pescado, los mazapanes, el cardo con almendras, las trufas de chocolate, los caramelos y una infinita lista con las elaboraciones más personales de cada familia.

Si todo esto te gusta y te has criado en una burbuja es posible que sobrevivas a estas fechas sin inmutarte, pero no conozco a absolutamente nadie que cumpla con esas características.

No paro de oír cosas como:

  • “Es que voy a coger muchos kilos”.
  • “Voy a salir rodando”.
  • “Después de Navidad me voy a tener que poner a dieta”.
  • “Un trocito solo que el turrón tiene mucho azúcar”.

 Pero la que más odio es la siguiente:

  • “Navidad son solo dos semanas, no dos meses”

Y es una frase que repiten muchos profesionales de la salud, haciendo referencia a la venta de productos típicos Navideños en los supermercados desde noviembre.

Somos personas adultas, podemos comprar y comer lo que nos dé la gana cuando nos dé la gana, que nadie te diga lo contrario.

Si te quieres comprar una tableta de turrón en noviembre y disfrutarla sin culpa, es probable que te dure más tiempo que si esperaras a noche buena y te la comes entera ese día.

 No tiene sentido hablar de lo que comemos sin tener en cuenta el contexto en el que vivimos. ¿De verdad alguien pretende pasar por los lineales de los supermercados semana tras semana y no comprar nada? Supongo que es posible, y que hay gente que lo hará, que se los prohíba o que le aterre la idea de engordar por comerlos.

Sea cual sea la razón, no te está permitiendo disfrutar libremente de la comida.

Seguro que hay casos en los que simplemente nada les llame la atención o no les guste, pero de nuevo, no conozco a nadie.

 Así que, centrándonos en la mayoría de las personas, esas que se han criado en cultura de dieta, con madres haciendo todas las dietas posibles, oyendo todo tipo de normas alimentarias restrictivas; aprendiendo mitos sobre los alimentos; y con pánico a engordar por la gordofobia que emana de nuestra sociedad, para todas esas personas, son unas fechas complicadas.

 Y para quienes han sufrido o sufren un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) probablemente sean un infierno.

 Partiendo de la base de que quienes sufren un TCA muchas veces evitan comer, a secas, hacerlo delante de otras personas y recibir comentarios sobre lo que beben o cuánto comen, es muy duro.

 A veces, los TCA pueden pasar desapercibidos durante mucho tiempo, incluso para las personas más cercanas a la persona que lo sufre. Como la Navidad también puede ser una época en la que las familias se reúnen, a menudo por primera vez en varios meses, puede ser la primera vez que se noten los síntomas.

 Esos típicos comentarios sobre la pérdida de peso de María o la subida de peso de Ramón están fuera de lugar completamente. Es importante tener diferentes temas de conversación preparados para estas reuniones y que ninguno tenga que ver con la comida o el peso. Hablad de vuestros logros personales o laborales durante este año, del tiempo y de lo cara que está la factura de la luz, pero evitad hablar del cuerpo de los demás, de cuánto ejercicio haces o de las dietas de moda. Tampoco es buena idea hacer comentarios sobre lo mucho o lo poco que comen los demás.

    Te doy 4 consejos que pueden rebajar la tensión durante estas fechas:

    • Prepárate para estas fechas con tu psicóloga, es fundamental tener un seguimiento.
    • No acudas a tu nutricionista en busca de un menú más saludable en Navidad, la recuperación total implica poder comer alimentos menos nutritivos sin sentir miedo o culpa.
    • Propón a tu familia que sirvan los platos como entrantes y aperitivos en el centro, en lugar de poner un plato individual con una gran cantidad, ya que puede resultar muy incómodo para una persona en recuperación.
    • Trata las comidas alrededor del día de Navidad con la mayor rutina posible.

    Me encantaría poner una bibliografía larguísima y súper contrastada, pero la realidad es que los estudios realizados en Navidad relacionados con la alimentación hablan de control de peso durante estas fechas, de restricciones dietéticas y de la pérdida de peso posterior.

    Hasta cuando acudimos a la literatura científica nos encontramos con pérdida de peso y cultura de dieta. Pero estamos cambiando el discurso, así que en compensación (y esta es la única vez que voy a hablar de compensación), os voy a dejar las que para mí son las referencias imprescindibles.

    Para terminar, me gustaría recordar que la recuperación total es posible, es un proceso largo que merece la pena, te lo aseguro. Celebra cualquier pequeño progreso y rodéate de profesionales que te guíen en este camino, no puedes recorrerlo a solas.

    navidad

    Bibliografía:

    Setnick, J. (2017). Pocket guide to Eating Disorders, Second edition. Academy of Nutrition and Dietetics. ISBN 978-0-88091-980-7.

    Lozada, V., & Moratilla, C. (2020). Por qué comes como comes. Plataforma Editorial S.L.

    Custó, E. (2022). Tengo un TCA: ¿y ahora qué? Guía para la recuperación de tu trastorno alimentario. Círculo Rojo Editorial.