¿De qué hablamos cuando hablamos de auto-estima?

por Oct 23, 2019Blog0 Comentarios

Como ocurre con la mayoría de términos psicológicos, la palabra auto-estima forma parte de infinidad de conversaciones de nuestro día a día. Se habla de auto-estima en nuestros contextos más íntimos “Desde que lo dejó con su ex, le afectó mucho a su auto-estima”, en contextos laborales “Una alta auto-estima maximiza las probabilidades de encontrar trabajo”o incluso para intentar dar explicación a problemas psicológicos “El tema de su baja auto-estima le ha llevado a una depresión”.

 

Sin embargo, el hecho de que sea un término tan universalmente usado, lejos de garantizar un entendimiento del mismo, provoca profundas discusiones acerca de la definición de lo que es auto-estima. Esto ocurre puesto que las múltiples definiciones de “auto-estima” han sido creadas por los humanos. Y como la gran mayoría de términos coloquiales creados por nosotros, su fin es maximizar la probabilidad de entendimiento en la comunidad verbal pero no ajustarse o describir exactamente dicho fenómeno.

 

Confusiones habituales relativas a la auto-estima

Lo que ocurre cuando un término psicológico es usado durante un periodo de tiempo considerable es que son tantas y tan diversas las definiciones del mismo que nos adaptamos fácilmente a ellas y podemos predecir de forma intuitiva a qué se refiere la mayoría de personas cuando se habla de auto-estima. Esto resulta infinitamente útil cuando el objetivo es “entendernos”, sin embargo, la definición adecuada se nubla a causa de acoger descripciones o explicaciones erróneas referentes a dicho concepto. Por lo tanto, antes de dar una definición precisa de lo que sí es auto-estima desde una perspectiva científica, conviene aclarar algunas de las confusiones más comunes relativas al término:

 

  • “La auto-estima es algo profundo, inaccesible, ingobernable”.

 

Atención: ¡spoiler!Lo que entendemos como auto-estima, es en realidad, un conjunto de conductas ya sean manifiestas (la forma que alguien tiene de comportarse y podemos observar) o encubierta (lo que se dice a sí mismo o siente dicha persona). Por lo tanto, si se trata de conducta, es susceptible de ser observada por otros ya sea en primera persona (lo que vemos directamente) o mediante el registro verbal de la persona en cuestión (como ocurre en terapia, que gran parte del contenido con el que se trabaja es fruto del reporte verbal de los pensamientos o sentimientos de la persona que son inaccesibles hasta que lo comparten con nosotros). Por lo tanto, si la auto-estima es un conjunto de conductas y toda conducta puede ser registrada, el amplio espectro de conductas que están recogidos en el término auto-estima sería perfectamente accesible, potencialmente gobernable y exactamente igual de profundo que la conducta de pedalear que emite un niño para mover una bicicleta. 

 

 

  • “La auto-estima es muy compleja, única, forma parte de la personalidad de cada uno”.

 

Lo que es indudable es que la historia personal (o en términos más técnicos, la historia de aprendizaje) de una persona es única. Quiere esto decir que lo que lleva a que una persona se describa con términos inadecuados que le hagan sentir mal es tan variable como su propia trayectoria. Sin embargo, la gran mayoría de descripciones desajustadas sobre nosotros mismos (que conforman una parte de lo que es la auto-estima) comparten una serie de características comunes. Por ejemplo, cuando nos encontramos inseguros, tendemos a magnificar “Nunca nada me sale bien”, a anticipar desastres sin tener datos “Seguro que me dicen que no en la siguiente entrevista” o a establecer umbrales de exigencia tan altos con nosotros mismos que no atendemos a la información objetiva “Me ha felicitado pero sé que me ha salido mal, seguro que lo hace para que no me sienta tan mal”.

 

  • “El nivel de auto-estima explica la gran mayoría de problemas psicológicos”.

 

La particularidad de afirmaciones como esta es que incluye un concepto (cuya definición normalmente no está clara en la comunidad verbal y, en ocasiones, tampoco en la académica) y lo dotan téoricamente de valor explicativo respecto de otra serie de eventos sin ningún tipo de análisis previo. Cuando se incurre en afirmaciones de este tipo, se incurre en la falacia de la reificación, es decir, se convierten entidades o conceptos abstractos en entidades lógicas ajustadas a un esquema conceptual. Si en este caso concreto hablamos de que la auto-estima es un conjunto de descripciones, emociones y acciones relativas a la imagen que tenemos de uno mismo ¿cómo es posible que esa sea la única variable que explique un problema psicológico? y, sin quitarle el peso que puedan tener las descripciones en una problemática concreta, lo que sin duda resume el punto de vista adecuado sería la afirmación siguiente: la auto-estima no explica, es lo que tenemos que explicar. Es decir, el hecho de que una persona presente ciertas descripciones, emociones y conductas (normalmente inhibidas) en un momento determinado de su vida no ofrece una explicación, en cambio, para obtenerla tenemos que realizar un análisis funcional que permita dar respuesta a por qué se han dado estas conductas y qué hace que se mantengan ahora.

 

  • “Aunque se puedan dar algunos cambios, la auto-estima suele ser un rasgo estable a lo largo de la vida, por lo tanto, difícil de modificar”.

 

Si como hemos ya adelantado entendemos la auto-estima como un conjunto de conductas relacionadas con nosotros mismos, no podemos darles una cualidad distinta, en este caso de inmutabilidad que sea diferente al resto de conductas que, por definición se desarrollan, aprenden y “desaprenden” mediante un tratamiento psicológico adecuado.

¿Qué es autoestima?

La “auto-estima” es una etiqueta que utilizamos para referirnos a un conjunto de conductas relacionadas con la forma de valorarnos.

 

Este conjunto de conductas incluye:

 

  • Las descripciones y pensamientos sobre nosotros mismos.
  • Las emociones que sentimos al respecto de la valoración que tenemos sobre nosotros mismos.
  • Las acciones (u omisión de ellas) que hacemos en función de esta valoración.

 

emociones-y-autoestima-que-son

 

 

Oportunidades de aprendizaje

La buena noticia es que como tanto las descripciones, pensamientos, acciones y emociones relativas a nosotros mismos son modificables, tenemos la libertad de poder adoptar un nuevo lenguaje con las herramientas adecuadas para poder sentirnos mejor con nosotros mismos.

Y recordad que, aunque el lenguaje os ponga trampas, cuidado con caer en el error de dar por ciertas afirmaciones como: “me digo que no valgo porque tengo autoestima baja”. Lo correcto sería lo contrario “si me sigo diciendo que no valgo aumentaré la probabilidad de tener una imagen insegura de mí mismo”. Como veis, al igual que en otros casos, tenemos más control de lo que pensamos sobre nuestro estado de ánimo pero por desconocimiento no desarrollamos las estrategias correctas de cambio. Os proponemos un ejercicio, registrad durante un día todas las descripciones y pensamientos que tenéis sobre vosotros mismos en cualquier ámbito. Al día siguiente volved a leerlas ¿son ajustadas? ¿se las diríais a un amigo en vuestra misma situación? Cuidarse y valorarse es un conjunto de hábitos y, como tal, pueden ser un nuevo reto a desarrollar. ¡Nunca es tarde para tratarse mejor!

 

 

Referencias:

 

i Baqué, E. F. (2003). ¿ Qué es conducta?. International Journal of Clinical and Health Psychology3(3), 595-613.

 

Escrito por Carolina Trujillo