Cómo sobrevivir a San Valentín sin tener pareja

por Feb 13, 2019Blog0 Comentarios

El origen de la tan popularizada celebración en nuestros días de San Valentín o El día de los enamorados se remonta al siglo III en el imperio romano.

Cuenta la leyenda que emperador Claudio II durante su gobierno en Roma prohibió el matrimonio a los jóvenes con el fin de preservar mejores soldados solteros. Tras ello, un sacerdote llamado San Valentín, que consideró injusta la medida, siguió oficiando matrimonios en secreto. San Valentín fue encarcelado y un 14 de febrero ejecutado. Desde entonces, y sobre todo en la Edad Media, este día se caracteriza por un intercambio de diferentes declaraciones de amor: cartas, flores, bombones…

¿Qué sería del sacerdote San Valentín en nuestros días?

Aunque a día de hoy San Valentín sea una de las fechas más celebradas, la forma de entender y de actuar en este día ha cambiado radicalmente desde sus orígenes. En un mundo donde uno de los grandes avances como sociedad es tener la opción de vivir maximizando nuestro bienestar en la medida de lo posible, muchas veces en detrimento de lo que se espera de nosotros en muchos sentidos, hace que la forma de vivir y entender las relaciones humanas haya cambiado por completo.

En nuestros días, si una persona tuviera que ser recordada lo sería por abogar por la libertad de elegir cómo plantear una pareja en relación con los deseos y necesidades personales y no por oficiar matrimonios en secreto. Sin embargo, a pesar de todos los cambios tanto a nivel individual como sociedad, es un hecho que el 14 de febrero sigue siendo una fecha que aunque no sea celebrada por todos, no pasa desapercibida para (casi) nadie.

Cartas de amor, ramos de flores y cenas románticas.

Como en muchos otros ámbitos de nuestras vidas, obtenemos gran parte de información sobre lo que se espera de nosotros observando qué es lo que hace el resto de personas que nos rodean.

En cuanto al día de San Valentín, desde nuestra infancia estamos expuestos a películas, series e incluso revistas en las que aparecen conductas asociadas a esta fecha. “Cómo sorprender a tu pareja en San Valentín”, “Haz que este día sea recordado para siempre”, “Recuérdale a tu pareja lo mucho que la quieres con estas 12 ideas”. Además, aunque la forma más habitual de celebrar San Valentín sea en pareja, no se considera necesario tener una relación con alguien para sorprender o que te sorprendan con la excusa de ser un día tan señalado.

Normalmente, estamos acostumbrados a que las personas que tienen pareja hagan algo diferente a su rutina como salir a cenar a un maravilloso restaurante, aparecer por sorpresa con un ramo de flores o incluso obsequiar con algo material que le guste a la otra persona: desde unos zapatos a un viaje. Sin embargo, aunque pueda resultar agradable formar parte de la excepción que supone celebrar este día y hacer algo diferente con tu pareja, el hecho de que el 14 de febrero sea tan conocido por todos y tenga unas actitudes y conductas tan típicamente asociadas a él, puede hacer que muchas parejas se vean abocadas a tener un detalle para confirmar que quieren a la otra persona y no porque les apeteciera realmente.

Por otro lado, la persona que lo recibe, también presa del hábito y expectativas a ese día, al recibir un regalo podría plantearse “¿Lo hace porque me quiere o porque si no lo hace soy yo quien asume que no me quiere?”. Todo lo anterior desdibuja completamente la genuina intencionalidad y elimina el factor sorpresa que tanto valor añade al hecho de alguien que nos importa tenga un detalle con nosotros el día menos pensado.

14 de febrero: 1 día de 365

Como toda tradición, San Valentín tiene reservada su fecha en el calendario pase lo que pase. Sin embargo, no hay que olvidar que, aunque todo el contexto estimular intente hacernos pensar lo contrario, el 14 de febrero es un día más de los 365 días del año. Es decir, teóricamente, nos tendrían que seguir generando bienestar las mismas acciones, gestos y detalles que en cualquier otro día.

Sin embargo, el hecho de que exteriormente estemos rodeados de señales que nos hagan plantearnos cosas del tipo: “Es 14 de febrero y estoy solo”, “Qué será de mi ex pareja hoy”, “Un día como hoy y yo teniendo un día normal”, “Otro año más en el que no tengo pareja para celebrar este día” puede hacer que se presenten emociones muy negativas que hagan de este día un infierno (todo lo contrario con respecto a la intención inicial de nuestros antepasados).

San Valentín sin pareja

Redefiniendo San Valentín ¿Qué me hace feliz a mi?

Aunque muchas parejas puedan salir mal paradas de este día dudando si el detalle de su pareja ha sido genuino o sintiéndose mal tanto por sentirse obligados a tener que hacer algo excepcional o porque su pareja no ha llegado a sus expectativas, lo más habitual es que las personas que no tienen pareja sean las que peor suelen sentirse en este día tan señalado. Y, aunque un gran parte de la carga que sienten tenga que ver con estímulos externos, como en casi toda situación por desagradable que sea, podemos hacer cosas para no sentirnos tan mal o, mejor aún, para hacer del 14 de febrero un día genial sin la necesidad imperiosa que nos impone la sociedad de tener pareja:

  • No te compares. Los seres humanos tenemos la habilidad, muchas veces en nuestra contra, de enlazar estímulos de diferentes cualidades: desde un evento físico (ej. un cartel del día de los enamorados) a una serie de pensamientos que a su vez enlazan con otros (ej. “Hoy no tendré nadie con quien celebrar este día, siempre estaré solo…”). Por nuestra condición de seres sociales, es habitual que toda esta cadena de pensamientos tengan que ver con comparaciones tanto con las personas con las que nos rodean, como con nosotros mismos en una época anterior (buscando en el baúl de los recuerdos, cualquier tiempo pasado nos parece mejor pero no tiene por qué serlo, simplemente traemos al presente solamente la parte positiva). Por ello, es muy importante que tengas en cuenta que en este día, al estar presentes tantos estímulos que indican que es una fecha especial, sea más probable que tengan lugar dichas comparaciones. Estate atento a todas las trampas que puede que te tienda tu cabeza en este día tan señalado y córtalas cuanto antes.
  • Dale el valor que tú consideres al 14 de febreroLas personas nos sentimos más o menos felices o tristes en la medida en que las personas, situaciones o circunstancias con las que vivimos o nos relacionamos nos resulten más o menos cercanas y relevantes. Por ello, en vez de adoptar automáticamente que por norma el 14 de febrero tiene que ser necesariamente un día a recordar, haz el esfuerzo de reflexionar si el hecho de que se den o no todos los acontecimientos que nos dicta la sociedad, es para nosotros motivo de malestar o estamos adoptando una medida que no encaja con nosotros mismos.
  • Diseña un 14 de febrero a tu maneraEs indudable que nuestro estado de ánimo depende en gran parte de las actividades que nos reportan bienestar. Por ello, es muy importante que en la vida que decidamos vivir, haya reservado un espacio para poder dedicarnos únicamente a disfrutar. Sin embargo, en contra de lo que se suele pensar, no tenemos que esperar a tener tiempo o a que alguien nos brinde la oportunidad de hacer algo que nos guste sino que tenemos que darle la misma prioridad que al resto de responsabilidades de nuestro día a día. Por lo tanto, si el 14 de febrero es un día caracterizado por realizar actividades que suelen reportar bienestar o es la excusa para permitirnos un capricho, tienes la oportunidad de hacerlo sin que se relacione con la necesidad imperiosa de tener pareja y de recibir un detalle por su parte. Piensa en los planes que tienes en el tintero y nunca haces o en los caprichos que finalmente nunca te das y haz una excepción para mejorar tu bienestar.
  • Piensa en todas las relaciones de calidad con las que cuentas y hazles saber lo agradecido que te sientes.Aunque San Valentín desde sus inicios se haya asociado solamente con relaciones típicamente de pareja, cada vez es más habitual empezar a abrir el abanico y situar con la misma importancia o incluso más otro tipo de relaciones tan valiosas como la pareja: amigos, familia, compañeros de trabajo etc. Tómate un momento para pensar en las personas que te rodean y aprovecha la excusa de que el 14 de febrero es un día para hacer declaraciones de amor para poder agradecer y celebrar todas tus relaciones a tu manera. En vez de adoptar lo que está establecido y más típicamente asociado con relaciones de pareja (flores, bombones, cartas de amor…), utiliza los recursos que mejor se adapten a ti para hacerles saber a dichas personas el bienestar que te generan. Para mantener relaciones de calidad, es igual de importante disfrutarlas en el momento como hacerles saber a dichas personas lo bien que te sientes cuando actúan contigo de la manera en que mejor te hacen sentir.

Escrito por Carolina Trujillo