¿Cómo reducir el impacto psicológico tras una catástrofe?

por Sep 12, 2018Blog0 Comentarios

17 años desde el 11 de septiembre

17 años han pasado desde el 11 de septiembre. El día en el que el mundo se paralizó. Todos tenemos un recuerdo de qué es lo que estábamos haciendo cuando vimos el atentado terrorista. Algunos estaban saliendo del colegio, cambiando pañales, trabajando, escuchando paralizados la noticia por la radio…sea cual sea lo que estuvieras haciendo, es difícil que a día de hoy no recuerdes a la perfección ese momento clavado en tu memoria.

Casi 1 año ha pasado desde el 19 de septiembre. Día en el que un sismo azotó México, celebrando el aniversario de uno de los mayores sismos vividos por el país 32 años atrás. Miles de heridos, cientos de muertos y todo un país unido contra algo tan imparable como un desastre natural.

Ambos eventos conllevaron cuantiosas pérdidas materiales y personales, afectaron ya no solo a las personas que lo vivieron sino a comunidades y emocionalmente hasta a países que se vieron inmersos en horas y horas de reportajes informativos acerca del suceso.

Ambos eventos también concuerdan en la afectación de numerosas personas en un mismo día, en un mismo momento. Sin embargo, cómo ha impactado a esas personas puede ser muy diferente. Quizás alguien perdió su casa, dinero, su trabajo, a un ser querido… o quizás no perdió nada, pero sí perdió la capacidad de dormir toda una noche, quizás modificó el camino por el que iba a trabajar por no querer pasar por la calle donde todo ocurrió, o quizás aún tiembla cada vez que alguien nombra ese recuerdo.

Una experiencia similar puede tener alguien que ha vivido una violación, un robo, un asalto… Todos estos hechos que causan un daño psicológico posterior al evento se podrían etiquetar como “estrés postraumático”. Sin embargo, cuando se utiliza una etiqueta así el rango de eventos que tal etiqueta abarca es demasiado amplio, pudiéndose agrupar un conjunto de causas varias ante esta etiqueta.

Ante una experiencia catastrófica, dañina o desagradable, como las anteriormente mencionadas, se pueden desarrollar diferentes problemas psicológicos tales como como incapacidad de hablar del suceso, dificultad para regular el sueño, evitación de estímulos relacionados con el suceso traumático, alteración del nivel de actividad, respuesta exagerada ante estímulos asociados a ese día o a ese lugar…

reducir impacto psicológico tras una catástrofe

¿Qué podemos hacer si vivimos una experiencia así y meses después nos sigue afectando? ¿Cómo podemos ayudar a alguien que lo ha vivido y sufre alguno de los síntomas anteriormente descritos? El primer paso es acudir a terapia, dejar la solución de problemas psicológicos en manos de un psicólogo es la opción más acertada. Pero es comprensible que a veces esta elección sea difícil ya sea por imposibilidad económica, temporal o por prejuicio. La segunda alternativa a cómo podemos ayudar a un conocido, o a nosotros mismos, que ha sufrido algún evento que le cause malestar pasado un tiempo serían los siguientes pasos:

1. Información acerca del evento.

Encontrar información objetiva y real sobre el hecho en sí o sobre personas que han vivido la misma situación. Hay que tener muchísimo cuidado en escoger la información y por supuesto, no elegir información de páginas de poca rigurosidad en internet.

Conocer más acerca del tema, por ejemplo, de los sismos, servirá para sentirse más preparado ante un nuevo terremoto.  Reduce la incertidumbre sobre cómo actuar y qué opciones de respuesta son las más seguras (i.e. el triángulo de la vida) ante un nuevo sismo.

Esto ayudará en parte a reducir la incertidumbre, y por otra ayudará a no evitar todo lo relacionado con el evento anticipándonos así a posibles problemas causados por la evitación en un futuro.

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2. Trabajar estrategias de desactivación o relajación.

Hay numerosas técnicas que tienen como objetivo reducir la activación, tales como relajación muscular o respiración diafragmática. Lo importante a la hora de realizar una técnica con esta finalidad es conocer bien por qué y cómo funciona y ser sistemático en la práctica de esta. Y, si es posible, acudir a un buen profesional para mejorar el aprendizaje de técnicas de relajación y el conocimiento total de los beneficios de estas.

3. No evitar situaciones o contextos relacionados con el evento.

Siguiendo el ejemplo del sismo. Es complicado que tras un terremoto de tal magnitud podamos caminar por la calle donde se han destruido edificios con total normalidad. Poco a poco. Podemos pedir ayuda a algún familiar para que nos acompañe en ese tramo o también ir por calles cercanas y cada vez acercarnos más y más a esa calle en concreto…

Al igual que hablar sobre el suceso, evitar nombrar el día, el nombre del sismo, las noticias, el periódico. Primero habrá que trabajar, mejor siempre con ayuda profesional, para identificar qué es lo que estamos evitando y posteriormente buscar estrategias para exponernos a estas cosas evitadas con el fin de que no generen malestar en nosotros.

Estas recomendaciones son solo eso, recomendaciones. Cuando se produce un problema psicológico la mejor recomendación posible es acudir a un especialista que te ayude a gestionar el malestar y  aprender así la forma de eliminarlo.

Publicado por Concha Serrador