Claves para convivir con tu pareja antes, durante y después de las vacaciones

por Ago 29, 2022Amor, Blog, Mujer, Pareja0 Comentarios

El verano puede suponer una especie de oasis o descanso para una pareja. Unos días lejos de las responsabilidades habituales, quizás un pequeño viaje a algún sitio que os permita desconectar. A priori, suena bien, ¿verdad?

Suena bien y puede ser genial…O, todo lo contrario. Nos podemos encontrar con esa persona con la que compartimos espacios mucho más tiempo del que acostumbramos. Y eso nos puede poner en contacto con situaciones en las que tenemos que negociar más frecuentemente o intentarlo. Y desgraciadamente, esas tensiones no suelen resolverse de una manera tan “naïve” como en una comedia romántica. De hecho, si hiciésemos un análisis pormenorizado de ese tipo de películas, observaríamos que muchas de las parejas que se muestran no son el mejor modelo de convivencia (si lo fuera, no habría argumento para la película. Las comedias románticas se basan en conflictos interpersonales y las dificultades de los personajes para resolverlos). En la realidad, también lidiamos con conflictos interpersonales y nuestras propias dificultades para resolverlos. La diferencia es: no es tan fácil como lo montan en las películas. El conflicto no se termina con una conversación sincera de cómo se siente cada parte y con un besito de reconciliación (o al menos, no siempre). En las películas, no se da una reflexión de qué se hará si alguna (o ambas) parte vuelve a sentirse a disgusto. Y por eso, es una “relación de película”: hecha a la medida de lo que desearíamos ver, sin más complicaciones. Simplemente hablar de lo que ha pasado sin hacer un análisis de qué nos llevó ahí para intentar hacerlo diferente, podrá llevarnos a la misma situación.

Podemos rescatar la frase de sabiduría popular para entender a dónde pretende llegar este texto: «Quien no conoce su historia está condenado a repetir sus errores”. Y añadimos la siguiente modificación: “Quién no conoce su historia y no tiene la disposición de cambiar aquello que ha podido facilitar esa situación que no le ha gustado, está condenada a repetirla”.

(De nada nos sirve saber nuestra historia, si no estamos dispuestas a cambiar la parte de la que fuimos responsables en aquello que pasó y no nos gustaría que se repitiese. Y esto aplica a nuestra vida en pareja).

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Ante la visión de “las relaciones de película”, podemos entender que una relación es una carrera de fondo. Podemos agotarnos, desgastarnos, sortear algún que otro obstáculo, etc. Y por eso, antes de vernos en situaciones en las que la convivencia sea mucho más intensa, como ocurre en verano. Podemos tratar de construir unas bases sólidas de la misma.

Para ello, os queremos dejar 10 claves que os pueden servir de ayuda:

1) Compartid espacios: una relación se puede definir como un espacio compartido. ¿Qué se comparte? Aquellas actividades o experiencias que son agradables para ambos más allá de los viajecitos que podáis hacer en cierto momento. En la cotidianeidad también podemos hacer hueco a actividades que os gusten.

2) El principio de certeza sobre los deseos y las necesidades de ambas partes: No podemos tener una certeza absoluta de lo que piensa y siente nuestra pareja, pero sí que podemos crear un clima de confianza. Una forma de reducir en buena medida la probabilidad de conflicto es sabiendo claramente cuáles son los acuerdos a los que hemos llegado con nuestra pareja.

3) Aprended nuevos idiomas: no significa que te apuntes a una plataforma para aprender una nueva lengua…O al menos no exactamente. A menudo nombramos conceptos que son compartidos por nuestra pareja, pero la definición que le damos no es la misma. Puede resultarnos mucho más útil preguntar cuando no terminamos de entender algún comportamiento de nuestra pareja (bajo nuestra lógica o idioma).

4) A problemas, soluciones: ante una situación en la que nuestras posturas se alejan sobre un tema, a menudo nos centramos en querer expresar lo que sentimos y pensamos…y ya. Después de un tiempo tratando de tener una conversación que podía ser incómoda para ambas partes, podemos quedarnos solo en la expresión de nuestra molestia y el desacuerdo. Pero no existe un espacio para comentar qué se puede hacer para que no vuelva a ocurrir. Un espacio en el que se valide la experiencia de cada uno y se negocie un plan de acción para una situación parecida, reducirá en buena medida los conflictos.

5) Reconoced la responsabilidad de vuestros actos ante los conflictos: relacionado con el punto anterior. Normalmente el porcentaje de responsabilidad que podemos tener en una situación interpersonal suele variar y es difícil que sea un 100%. Habrá momentos en los que la persona que tenemos enfrente tenga un 70% de responsabilidad, pero habrá un 30% que no tenga que ver con ella (podrá tener que ver con las circunstancias que os rodean, con cómo te encuentras, etc.). Por tanto, la cuestión no es ver quién tiene más porcentaje sino analizar qué porcentaje de responsabilidad tienes tú ahí.

6) Agradeced y reconoced: decir lo que no nos ha gustado o nos ha molestado del comportamiento de nuestra pareja está bien. Pero poder saber qué a nuestra pareja les ha gustado algo que hemos hecho, nos ayuda a hacerlo recíproco y el clima es más positivo.

7) Incluid novedad: dentro de la rutina que se establece en la convivencia, es normal que existan ciertas actividades que se conviertan en “lo normal”. De hecho, es importante que exista la rutina, pero puede resultar en del valor de lo compartido si siempre hacemos lo mismo.

8) Vuestra vida más allá de los espacios compartidos: Imagina comer tu plato favorito todos los días, ¿qué crees que pasaría? Podrías dejar de disfrutar tanto de él. Desarrollar otras áreas diferentes a la pareja nos permite oxigenar la relación, tener más oportunidades de aprendizaje a solas y en pareja y fomentar la independencia.

9) Explorad vuestra erótica: todo lo que se ha apuntado hasta ahora son ingredientes que también se pueden incluir dentro de la esfera erótica que compartís como pareja. ¡Incluyamos novedades! ¡Comuniquemos nuestros deseos y preferencias!

10) Sois un equipo: esto significa que respecto a lo que compartís, tenéis objetivos comunes por los que realizar un esfuerzo conjunto. ¿Cuántos proyectos compartís? ¿Os hacen ilusión?

Y, ¿si no sabemos cómo poner en marcha estas claves?

Primero, estas claves son orientativas: se han de tomar con cierta flexibilidad porque no están teniendo las circunstancias de cada pareja. Segundo, es normal que encontremos dificultades a la hora de poner en práctica estas mismas. Nuestra principal recomendación es que pidas ayuda a una profesional de la psicología. A veces nos damos cuenta de que existen una serie de problemas que se han generalizado a varias áreas compartidas con nuestra pareja y no sabemos por dónde empezar. Una profesional de la psicología nos puede ayudar a identificarlos y saber qué pasos dar.

Ángela Sanz García

Psicóloga en ÍTACO Psicología