ADICCIÓN ¿Qué es y cómo detectarla? (I)

27 junio, 2018by Víctor Estal0Blog

ADICCIÓN ¿Qué es y cómo detectarla? (I)

27 junio, 2018 by Víctor Estal0
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Parte 1

Cuando hablamos de adicción, por lo general, tendemos a pensar en un problema de dependencia a sustancias. Ya sea alcohol, tabaco, marihuana, heroína o fármacos, hemos asociado fuertemente dicho concepto al momento en el que una determinada droga es la protagonista. Sin embargo, la conducta adictiva no solo se explica por los efectos fisiológicos derivados de la ingesta reiterada de un determinado compuesto químico, sino que tiene un gran componente psicológico, esto es, aprendido. Lo que esto quiere decir, en último término, es que no solo podemos generar – y por tanto denominar – adicción a las drogas mencionadas anteriormente sino que, por el contrario, podemos depender de manera intensa de Internet, del móvil, del ejercicio físico, del trabajo, del sexo, de las compras, del juego… es lo que llamamos adicciones psicosociales o adicciones sin sustancias, en contraposición a la drogodependencia. Pero antes de continuar, ¿a qué nos referimos, y a qué no nos referimos, los y las psicólogos/as cuando hablamos de adicciones?

El término adicción es un constructo psicológico, una etiqueta que se emplea para designar a un problema que con alta probabilidad incluye una serie de conductas y aspectos como:

  • Abuso, esto es, consumo descontrolado.
  • Dependencia, es decir, fuerte deseo por el consumo y desinterés por otras cosas que no sean el objeto de consumo.
  • Interferencia o grave deterioro de las relaciones sociales y de la vida cotidiana.

A diferencia de lo que se suele pensar, la adicción no es una enfermedad, pues la causa de la misma no es una alteración o disfunción biológica previa – por ejemplo, un desequilibro en ciertos neurotransmisores del cerebro. Si bien es cierto que, en el caso de la adicción a sustancias, sí puede llegar a existir un grave deterioro en diferentes sistemas del organismo como el sistema nervioso, pero este es consecuencia del consumo y no antecede al mismo. Por el contrario, la adicción es un conjunto de conductas aprendidas que se originan y mantienen por las consecuencias agradables inmediatas que experimenta el individuo tras el consumo. En otras palabras, esta podría definirse como un comportamiento que desarrolla una determinada persona en un momento de su vida para sentirse bien y divertirse, para verse integrado en un grupo y “encajar”,  para afrontar sus problemas o para evitar un malestar experimentado, entre otros.

Teniendo esto en cuenta, ¿cuál es entonces la diferencia fundamental entre una adicción a sustancias y una adicción psicosocial? Pues bien, mientras que la explicación en el caso de la adicción psicosocial es enteramente psicológica, en la drogadicción tenemos que tener en cuenta, además de los mismos factores psicológicos que en el caso anterior, el efecto que provoca la sustancia en el organismo. Así, debemos mencionar dos procesos: la tolerancia y el síndrome de abstinencia.

Como es sabido, en toda adicción la tendencia es que el tiempo, la frecuencia y la cantidad de consumo vayan aumentando. De esta forma, en el caso de la drogodependencia no solo opera un proceso llamado habituación, el cual supone acostumbrarse a una determinada estimulación a la que hemos sido expuestos previamente – lo que explicaría, por ejemplo, por qué con el paso del tiempo podemos pasar de comprar un par de camisetas a ocho pares de zapatos en una sola tarde – sino también opera un proceso de tolerancia, que implica que el organismo se adapta a cierta cantidad de sustancia dentro de él necesitando cada vez más – lo que explicaría por qué cuando comenzamos a beber alcohol nos podemos emborrachar con media cerveza mientras que conforme pasan los años necesitamos tres o cuatro para que esto ocurra.

Por otro lado, como también es conocido, se produce un intenso y duradero malestar si el consumo se ve interrumpido. En ambos tipos de adicción se genera un proceso de dependencia psicológica, en el cual se “echa de menos” aquello que se consume y sus consecuencias agradables, generando ansiedad y tristeza – ¿cuántos “echaríamos de menos” nuestro móvil si nos lo retirasen por unos días? Sin embargo, en el caso de las drogodependencias se produce además lo que se denomina síndrome de abstinencia, una reacción física de malestar provocada porque el organismo se ha acostumbrado a funcionar con la sustancia en su interior.

Ahora bien, aún habiendo explicado las diferencias entre ambos tipos de adicciones y resaltado el papel fundamental que tiene el aprendizaje en ellas, todavía podrían surgir muchas dudas en torno a esta problemática, como: ¿cuáles son los factores que hacen más probable desarrollar una adicción?, ¿hay personas más propensas a desarrollarla?, ¿en qué medida es posible solucionar este problema?, ¿es más fácil tratar una adicción psicosocial que una adicción a sustancias?, ¿por qué una persona con esta problemática sigue consumiendo a pesar de que su vida pueda llegar a verse tan gravemente afectada?, ¿todos somos “adictos” a algo? La psicología conoce las respuestas a todas estas preguntas, así que si quieres conocerlas consulta la segunda parte de este post, ¡no te quedes con la duda!

Publicado por Víctor Estal


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