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Cómo trabajamos

Nuestro efectivo modelo de Terapia

Terapia cognitivo conductual

Basándonos en el modelo de trabajo de la Terapia Cognitivo-Conductual, enfocamos los problemas como problemas de conducta, es decir, la causa principal del problema son las conductas que se llevan a cabo. Maneras de actuar o pensamientos aprendidos que son mantenidos en el tiempo. De la misma manera que son aprendidas, estas conductas o pautas pueden ser cambiadas o desaprendidas.

Asimismo, la interacción que mantenemos con el entorno juega un papel fundamental en nuestro comportamiento, debido a la fuerte influencia que ejerce en la persona y en su manera de actuar en su vida cotidiana.

Trabajamos el aquí y ahora, los problemas que están presentes en la vida actual del cliente y los factores que los están manteniendo. De esta forma, a través del cambio de dichos factores se consiguen alcanzar los objetivos terapéuticos deseados. El psicólogo busca mejorar la calidad de vida del cliente, reduciendo o eliminando el malestar de éste y dotándolo de las herramientas necesarias para afrontar los problemas de la vida cotidiana.

El cliente es el motor del cambio, de ahí la importancia de su papel activo para el avance terapéutico. Es un trabajo en equipo terapeuta-cliente.

Fases del tratamiento

El trabajo comienza con el proceso de evaluación. El objetivo de esta fase es obtener la mayor información posible acerca del problema o de la demanda de la persona que acude a terapia. A partir de toda la información obtenida se realiza el análisis funcional. Es un estudio exhaustivo del problema y de su mantenimiento, que permite fijar unos objetivos terapéuticos de manera conjunta con el cliente.Cada análisis funcional y cada programa de tratamiento son únicos.

A partir de este momento se inicia el proceso de intervención o tratamiento: Consiste en la aplicación de una serie de técnicas para conseguir resolver el problema y alcanzar con éxito los objetivos propuestos en la fase anterior. Para finalizar se realizará un período de seguimiento, para consolidar las estrategias y recursos aprendidos durante el proceso terapéutico.

El proceso terapéutico suele tener una duración media de entre 4-6 meses (con una periodicidad de una sesión semanal), pudiéndose reducir o alargar en función del tipo de demanda y del grado de evolución del cliente.